Aunque el verano también es duro para los parabrisas (mosquitos, polvo en suspensión, arena, cambios bruscos de temperatura con el aire acondicionado…), es en invierno cuando se pueden generar más problemas relacionados con los cristales de un automóvil.

El frío extremo, la humedad, la lluvia y la nieve son los grandes enemigos del parabrisas y la visibilidad en la época más fría del año.

Eso sí, ya se han desarrollado tecnologías que pueden ayudar a solucionarlos y creemos que deberían popularizarse entre todas las marcas y modelos de automóviles, por su incidencia en la seguridad.

  1. Sistemas para descongelar el parabrisas
  • VisioBlade. Tecnología estrenada en el Lincoln Aviator, que lleva al mundo del automóvil un sistema que ya se ofrecía como accesorio para camiones, autobuses y máquinas quitanieve. Se trata de unas escobillas del limpiaparabrisas calefactables con los eyectores de líquido integrados. Las escobillas pueden calentarse hasta una temperatura de 30º C, gracias a lo cual pueden descongelar un parabrisas en cuatro minutos, en comparación con los 15 minutos de un sistema convencional. Este sistema también permite que no se acumule hielo en las escobillas cuando se conduce.
  • “Quick Clear”. Sistema de Ford que imita el funcionamiento de la luneta térmica trasera, pero en el parabrisas. Unos filamentos ultrafinos (para no afectar a la visibilidad) se calientan en cuestión de segundos y eliminan el hielo del cristal. Además, puede ponerse en marcha a distancia a través de una aplicación para dispositivos móviles.
  • Preclimatización. Muchas marcas ofrecen sistemas de climatización estacionaria o preclimatización dentro de sus paquetes de invierno o a través de una app. Se trata de un sistema que permite programar la hora de encendido de la climatización de vehículo, o activarla a distancia a través del smartphone; para que cuando accedamos al coche ya esté a una temperatura confortable y sin hielo sobre los cristales.
  1. Estación Meteorológica para el Parabrisas

Otra tecnología de Ford, diseñada para evitar el empañamiento del parabrisas. Esta tecnología monitoriza la humedad en el aire, así como los cambios en la temperatura del cristal, y ajusta automáticamente el aire acondicionado si y el flujo de aire preciso para evitar que el parabrisas se empañe.

Los sensores de este sistema están ubicados en el cristal, cerca del espejo retrovisor. Este sistema también ayuda a reducir los consumos y emisiones, al optimizar el uso del compresor del aire acondicionado.

  1. Limpiaparabrisas automáticos con sensor de lluvia

Los limpiaparabrisas automáticos son más cómodos y seguros que los manuales, pues el conductor no tiene que distraerse pulsando la manecilla y adaptando la velocidad a la intensidad de las precipitaciones.

Pero dentro de ellos también hay diferencias, pues no todos los sistemas reaccionan con la misma rapidez ante las primeras gotas, ni adaptan su velocidad con la misma precisión a la cantidad y tamaño de las gotas agua que hay sobre el parabrisas.

Algunos sistemas pueden tener en cuenta eventuales modificaciones en las señales debido a arañazos o suciedad. Las nuevas generaciones de sensores funcionan con luz infrarroja y pueden ir montados en zonas del parabrisas que estén tintadas. Muchos de estos sensores llevan calefacción integrada para evitar fallos por condensación de humedad.

  1. Tratamiento antilluvia

Con el tratamiento que ofrece Carglass se mejora sustancialmente la visibilidad en las condiciones en las que el conductor más lo necesita: cuando llueve o nieva. Este tratamiento funciona como un repelente del agua que cae sobre el parabrisas.

Su efecto hidrofóbico hace que las gotas apenas toquen la superficie del cristal, formando “perlas” que ruedan rápidamente por el parabrisas hasta desaparecer. También impide la adherencia del hielo en los días más fríos, y facilita su retirada con menos esfuerzo.

El resultado es una mayor visibilidad al volante, tanto en condiciones diurnas como nocturnas, y una menor necesidad de usar los limpiaparabrisas. Es un tratamiento muy recomendable para las adversas condiciones de conducción que pueden presentarse durante los meses de invierno.

Este producto también es altamente resistente a la abrasión producida por la acción de los limpiaparabrisas o sistemas de limpieza, llegando a mantener su efectividad durante seis meses, aproximadamente, en condiciones normales de uso.

  1. Un correcto mantenimiento

Es de vital importancia tener el parabrisas y las escobillas en perfecto estado. Unos limpiaparabrisas deteriorados provocan franjas o superficies veladas en el campo de visión al accionarlos, con la consiguiente merma de seguridad.

Se recomienda sustituir las escobillas, como mínimo, una vez al año. El depósito de líquido limpiaparabrisas no debe rellenarse sólo con agua, para evitar que se congelen los manguitos y se obstruyan los pulverizadores a bajas temperaturas.

EL invierno es la época del año en la que más roturas de parabrisas se producen por los cambios de temperatura. Un pequeño impacto en el cristal, que puede reparase con facilidad, puede desembocar en una rotura. La carrocería de un vehículo se expande y contrae con las variaciones de temperatura.

Como el vidrio y el acero o el aluminio tienen diferentes coeficientes de expansión (y diferentes velocidades de expansión o contracción), los cambios de temperatura pueden causar alteraciones en la carrocería que se transmiten al parabrisas, alterando sus patrones de tensión.

Y el propio cristal también sufre al soportar la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior del vehículo, o cambios bruscos, como cuando tratamos de descongelar el parabrisas con agua caliente o la calefacción.

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